La lluvia tecnicamente feliz,
hueco que resucita,
y sobre mi
esa alegria buena conductora.
El olor virginal
de una piedra sana,
leguminosa para siempre,
decibelio de campo.
Todo ese museo de humedad,
la paciencia que traspasa,
los colores sin espinas,
el albañil ambiente.
martes, 1 de enero de 2008
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